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Hoy hace diez aƱos


Celebrando diez aƱos de la obra de Dios a travƩs de CadaniƱo

Sirviendo a niƱos, fortaleciendo familias y transformando comunidades.


El 9 de febrero de 2016 marcó nuestro primer día de clases en lo que llegaría a convertirse en el ministerio Cadaniño. Pero el camino hasta ese momento comenzó años antes.


Durante muchos años, Sharie y yo servimos a niños en orfanatos en toda Guatemala a través de clases bíblicas, tutorías, capacitación vocacional y programas juveniles. Nuestro deseo siempre fue el mismo: servir a los mÔs vulnerables y ayudar a niños en necesidad para que pudieran llevar una vida plena. Con el tiempo, una verdad se volvió imposible de ignorar: la mayoría de los niños en los orfanatos en realidad tenían familias.


Esa realidad cambió nuestro enfoque de servir a huérfanos a servir a familias vulnerables y llevar el Evangelio a comunidades en riesgo, con la esperanza de redimir vidas y restaurar familias.


Mientras luchÔbamos con estas preguntas, Tim comenzó a servir en una pequeña escuela en la Colonia Santa Fe, donde conoció a Eduardo, y una nueva visión empezó a tomar forma. En febrero de 2016, invitamos a las familias a inscribir a sus hijos en un sencillo programa extraescolar. Ese primer grupo incluyó solo a 35 estudiantes.


A partir de esos pequeños comienzos, Cadaniño ha crecido paso a paso hasta convertirse en el ministerio que es hoy. A continuación, compartimos las reflexiones de Eduardo y Lili, quienes estuvieron con nosotros desde el inicio.



Ā ā€œComenzamos con casi nada, pero Dios ya estaba obrandoā€

Por Eduardo Lux - Coordinador Santa Fe.


He sido parte de CadaniƱo durante diez aƱos, desde el principio. Incluso antes de que la fundación existiera oficialmente, ya trabajaba junto a Timothy en la comunidad. Ɖl servĆ­a como misionero y yo era maestro en la escuela donde Ć©l era voluntario. Poco a poco, comenzamos a trabajar juntos y a conversar mĆ”s profundamente sobre los niƱos y las necesidades que veĆ­amos cada dĆ­a.


Alrededor de 2015, empezamos a hacernos preguntas difíciles. Muchos niños de la comunidad se estaban quedando atrÔs académicamente. Vi estudiantes de tercero primaria que no sabían leer. Otros estaban en quinto grado y no conocían las tablas de multiplicar. Las matemÔticas eran muy difíciles para ellos. La tecnología era casi inexistente; no había clases de computación, ni equipo, ni una visión para preparar a los niños para el futuro. AdemÔs, las familias cargaban con muchas necesidades físicas y espirituales que hacían su vida difícil.


Timothy tenĆ­a un fuerte deseo de formar algo mĆ”s estructurado para servir a la comunidad y, como yo conocĆ­a a las personas y la realidad del Ć”rea, decidimos dar el paso juntos. En 2016, ā€œnos lanzamos al aguaā€ y comenzamos un programa extraescolar, aunque realmente no sabĆ­amos cómo resultarĆ­a.


El inicio fue muy duro.


No teníamos recursos. Las computadoras eran lentas, y eso hacía difícil enseñar a los estudiantes. Algunos padres dudaban de si el programa realmente ayudaría a sus hijos. Hubo momentos en los que incluso yo pensé: esto no va a funcionar, ”pero vi que cuando yo no tenía fe, Timothy sí la tenía!


Pero no nos rendimos.


Yo mismo pintƩ y decorƩ el aula con un mural hermoso para inspirar a los niƱos y tratƩ de hacer que el espacio se viera acogedor e intencional para que los padres pudieran confiar en el programa. Al inicio solo unos pocos estudiantes se mantuvieron fieles, pero esos estudiantes se convirtieron en un ejemplo para los demƔs.


Lo que nos mantuvo en pie fue la fe. Fe en Dios. Fe en la visión que Ɖl nos habĆ­a dado y fe en que la obediencia importaba, incluso cuando los resultados eran lentos.


Al mirar atrƔs ahora, puedo decir que CadaniƱo es mucho mƔs de lo que jamƔs imaginƩ. No ha sido fƔcil y hemos enfrentado muchas luchas, pero puedo ver que Dios ha bendecido esta obra. Hoy, los niƱos estƔn aprendiendo matemƔticas, lectura y tecnologƭa. Las familias estƔn recibiendo la Palabra de Dios. Los padres saben que cuando su hijo viene a CadaniƱo, crecerƔ acadƩmica y espiritualmente.


Para mí, Cadaniño representa sacrificio y perseverancia. Lo veo como una gran bendición que Dios trajo a esta comunidad, y que estÔ teniendo un impacto mÔs grande que nosotros mismos. Lo que comenzó con computadoras viejas y una semilla de fe se ha convertido en algo verdaderamente hermoso que estÔ transformando vidas y familias.


En 2018 se nos ofreció tomar a cargo un pequeño programa de alimentación en San José Pinula, y eso fue lo que eventualmente se convirtió en nuestra segunda sede.



ā€œDios convirtió este lugar en un refugioā€

Por Lili Chete - Coordinador San JosƩ Pinula.


Mi nombre es Lili Chete y he estado con Cadaniño durante siete años. Me uní cuando el centro de San José Pinula comenzó en 2018, y realmente creo que fue Dios quien me llamó a estar aquí.


Antes de Cadaniño, trabajé durante cinco años en otro ministerio. Cuando esa organización cambió de liderazgo y visión, se me dio la opción de quedarme en San José Pinula o seguir otro camino. Oré y le pedí a Dios dirección. Dios fue muy claro conmigo en que debía quedarme y servir a mi propia comunidad a través de Cadaniño.


Lo que me motivó a aceptar este rol fue la visión que vi en los fundadores, su pasión por los niños, su amor por la comunidad y la confirmación de que Dios estaba guiando esta obra. 

Vi que este ministerio impactarƭa a muchos niƱos como los mƭos con cosas que realmente necesitaban.


Cuando comenzamos en San José Pinula, las necesidades eran muy claras. Había una profunda necesidad espiritual. Existían brechas educativas y tecnológicas. Muchos niños necesitaban un lugar seguro, un refugio, donde pudieran sentirse amados, apoyados y valorados. Esa es la visión que Cadaniño trajo a este lugar, y seguimos viviéndola hasta hoy.


Con los años, Cadaniño me ha cambiado y ha transformado la forma en que veo a las personas. He aprendido a ver no solo sus necesidades y debilidades, sino también el potencial que Dios les ha dado. He visto cómo los niños y las familias aprenden a servir, a amar y a dar lo mejor de sí, incluso cuando tienen muy poco.


Una historia que ha marcado profundamente mi corazón es la de una estudiante que llegó con nosotros después de perder a su madre por suicidio. Llegó cargando dolor, miedo e inseguridad. Sin embargo, Cadaniño se convirtió en un refugio para ella. Recibió apoyo, puertas abiertas y amor incondicional. Esa experiencia transformó su vida.


Para mƭ, esa niƱa representa a muchos de nuestros estudiantes. Llegan cargando pesadas cargas, pero aquƭ encuentran esperanza.


Lo que veo hoy es un cambio real. Los niƱos estƔn conociendo a Dios y llevando esa fe a sus hogares y comunidades. Los padres estƔn siendo impactados, las familias estƔn siendo fortalecidas y el Evangelio se estƔ extendiendo mucho mƔs allƔ de nuestras aulas.

Al final de cada dƭa, lo que mƔs me gratifica es ver a nuestro equipo servir con amor y excelencia, y saber que cada hora y cada minuto invertido en nuestros estudiantes hizo una diferencia.


CadaniƱo tambiĆ©n ha transformado mi propia fe y me ha capacitado para liderar. A travĆ©s de devocionales, talleres y oración, Dios me ha acercado mĆ”s a Ɖl y me ha enseƱado cómo dar lo mejor de mĆ­ a los demĆ”s.


Al mirar hacia el futuro, sueño con estudiantes que crezcan espiritual y académicamente, que se conviertan en profesionales con sólidos valores cristianos y que un día sirvan a otros como ellos fueron servidos aquí. Sueño con que esta obra se expanda a otras comunidades e incluso a otros países.


He aprendido que si Dios te llama, tambiƩn proveerƔ todo lo que necesitas para cumplir Su voluntad, y CadaniƱo es prueba de ello.



Hoy, Cadaniño sirve a mÔs de 250 estudiantes y a sus familias a través de dos Centros de Impacto Comunitario, liderados por un equipo de 18 colaboradores locales. Mediante programas extraescolares centrados en el Evangelio, los niños reciben apoyo académico, capacitación tecnológica y formación espiritual, mientras que las familias son animadas y fortalecidas junto a ellos.


El resultado no es simplemente que los estudiantes permanezcan en la escuela, sino que prosperen. AƱo tras aƱo, mƔs del 20 por ciento de nuestros estudiantes obtienen cuadros de honor. Estamos viendo a estudiantes graduarse, ingresar a la universidad y romper ciclos generacionales, mientras los padres crecen en esperanza, comunidad y fe.


Lo que comenzó hace diez años con 35 estudiantes, un maestro y un paso de fe, se ha convertido en un ministerio que lleva luz y transformación a familias y comunidades. Todo esto es posible gracias a la fidelidad de Dios, a la generosidad y oraciones de nuestros aliados, y a la dedicación de un equipo local comprometido.


Estamos agradecidos por lo lejos que Dios nos ha traído, y sabemos que aún hay mucho por delante. Gracias por caminar con nosotros. Los invitamos a continuar este viaje mientras Dios escribe el próximo capítulo de la historia de Cadaniño.


Esperamos con entusiasmo lo que Dios seguirƔ construyendo en los aƱos venideros.


Atentamente,

Timothy Martiny



 ”Asóciate con Cadaniño hoy e impacta vidas por la eternidad!




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Cadaniño

Ayudamos a las personas a descubrir, abrazar y cultivar sus dones dados por Dios hasta alcanzar su máximo potencial como una forma de glorificarlo en todos los aspectos de sus vidas.

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