Hoy hace diez aƱos
- timothy martiny
- hace 1 dĆa
- 6 Min. de lectura

Celebrando diez aƱos de la obra de Dios a travƩs de CadaniƱo
Sirviendo a niƱos, fortaleciendo familias y transformando comunidades.
El 9 de febrero de 2016 marcó nuestro primer dĆa de clases en lo que llegarĆa a convertirse en el ministerio CadaniƱo. Pero el camino hasta ese momento comenzó aƱos antes.
Durante muchos aƱos, Sharie y yo servimos a niƱos en orfanatos en toda Guatemala a travĆ©s de clases bĆblicas, tutorĆas, capacitación vocacional y programas juveniles. Nuestro deseo siempre fue el mismo: servir a los mĆ”s vulnerables y ayudar a niƱos en necesidad para que pudieran llevar una vida plena. Con el tiempo, una verdad se volvió imposible de ignorar: la mayorĆa de los niƱos en los orfanatos en realidad tenĆan familias.
Esa realidad cambió nuestro enfoque de servir a huérfanos a servir a familias vulnerables y llevar el Evangelio a comunidades en riesgo, con la esperanza de redimir vidas y restaurar familias.
Mientras luchÔbamos con estas preguntas, Tim comenzó a servir en una pequeña escuela en la Colonia Santa Fe, donde conoció a Eduardo, y una nueva visión empezó a tomar forma. En febrero de 2016, invitamos a las familias a inscribir a sus hijos en un sencillo programa extraescolar. Ese primer grupo incluyó solo a 35 estudiantes.
A partir de esos pequeños comienzos, Cadaniño ha crecido paso a paso hasta convertirse en el ministerio que es hoy. A continuación, compartimos las reflexiones de Eduardo y Lili, quienes estuvieron con nosotros desde el inicio.

Ā āComenzamos con casi nada, pero Dios ya estaba obrandoā
Por Eduardo Lux - Coordinador Santa Fe.
He sido parte de CadaniƱo durante diez aƱos, desde el principio. Incluso antes de que la fundación existiera oficialmente, ya trabajaba junto a Timothy en la comunidad. Ćl servĆa como misionero y yo era maestro en la escuela donde Ć©l era voluntario. Poco a poco, comenzamos a trabajar juntos y a conversar mĆ”s profundamente sobre los niƱos y las necesidades que veĆamos cada dĆa.
Alrededor de 2015, empezamos a hacernos preguntas difĆciles. Muchos niƱos de la comunidad se estaban quedando atrĆ”s acadĆ©micamente. Vi estudiantes de tercero primaria que no sabĆan leer. Otros estaban en quinto grado y no conocĆan las tablas de multiplicar. Las matemĆ”ticas eran muy difĆciles para ellos. La tecnologĆa era casi inexistente; no habĆa clases de computación, ni equipo, ni una visión para preparar a los niƱos para el futuro. AdemĆ”s, las familias cargaban con muchas necesidades fĆsicas y espirituales que hacĆan su vida difĆcil.
Timothy tenĆa un fuerte deseo de formar algo mĆ”s estructurado para servir a la comunidad y, como yo conocĆa a las personas y la realidad del Ć”rea, decidimos dar el paso juntos. En 2016, ānos lanzamos al aguaā y comenzamos un programa extraescolar, aunque realmente no sabĆamos cómo resultarĆa.
El inicio fue muy duro.
No tenĆamos recursos. Las computadoras eran lentas, y eso hacĆa difĆcil enseƱar a los estudiantes. Algunos padres dudaban de si el programa realmente ayudarĆa a sus hijos. Hubo momentos en los que incluso yo pensĆ©: esto no va a funcionar, Ā”pero vi que cuando yo no tenĆa fe, Timothy sĆ la tenĆa!
Pero no nos rendimos.
Yo mismo pintƩ y decorƩ el aula con un mural hermoso para inspirar a los niƱos y tratƩ de hacer que el espacio se viera acogedor e intencional para que los padres pudieran confiar en el programa. Al inicio solo unos pocos estudiantes se mantuvieron fieles, pero esos estudiantes se convirtieron en un ejemplo para los demƔs.
Lo que nos mantuvo en pie fue la fe. Fe en Dios. Fe en la visión que Ćl nos habĆa dado y fe en que la obediencia importaba, incluso cuando los resultados eran lentos.
Al mirar atrĆ”s ahora, puedo decir que CadaniƱo es mucho mĆ”s de lo que jamĆ”s imaginĆ©. No ha sido fĆ”cil y hemos enfrentado muchas luchas, pero puedo ver que Dios ha bendecido esta obra. Hoy, los niƱos estĆ”n aprendiendo matemĆ”ticas, lectura y tecnologĆa. Las familias estĆ”n recibiendo la Palabra de Dios. Los padres saben que cuando su hijo viene a CadaniƱo, crecerĆ” acadĆ©mica y espiritualmente.
Para mĆ, CadaniƱo representa sacrificio y perseverancia. Lo veo como una gran bendición que Dios trajo a esta comunidad, y que estĆ” teniendo un impacto mĆ”s grande que nosotros mismos. Lo que comenzó con computadoras viejas y una semilla de fe se ha convertido en algo verdaderamente hermoso que estĆ” transformando vidas y familias.
En 2018 se nos ofreció tomar a cargo un pequeño programa de alimentación en San José Pinula, y eso fue lo que eventualmente se convirtió en nuestra segunda sede.

āDios convirtió este lugar en un refugioā
Por Lili Chete - Coordinador San JosƩ Pinula.
Mi nombre es Lili Chete y he estado con CadaniƱo durante siete aƱos. Me unĆ cuando el centro de San JosĆ© Pinula comenzó en 2018, y realmente creo que fue Dios quien me llamó a estar aquĆ.
Antes de CadaniƱo, trabajĆ© durante cinco aƱos en otro ministerio. Cuando esa organización cambió de liderazgo y visión, se me dio la opción de quedarme en San JosĆ© Pinula o seguir otro camino. OrĆ© y le pedĆ a Dios dirección. Dios fue muy claro conmigo en que debĆa quedarme y servir a mi propia comunidad a travĆ©s de CadaniƱo.
Lo que me motivó a aceptar este rol fue la visión que vi en los fundadores, su pasión por los niƱos, su amor por la comunidad y la confirmación de que Dios estaba guiando esta obra.Ā
Vi que este ministerio impactarĆa a muchos niƱos como los mĆos con cosas que realmente necesitaban.
Cuando comenzamos en San JosĆ© Pinula, las necesidades eran muy claras. HabĆa una profunda necesidad espiritual. ExistĆan brechas educativas y tecnológicas. Muchos niƱos necesitaban un lugar seguro, un refugio, donde pudieran sentirse amados, apoyados y valorados. Esa es la visión que CadaniƱo trajo a este lugar, y seguimos viviĆ©ndola hasta hoy.
Con los aƱos, CadaniƱo me ha cambiado y ha transformado la forma en que veo a las personas. He aprendido a ver no solo sus necesidades y debilidades, sino tambiĆ©n el potencial que Dios les ha dado. He visto cómo los niƱos y las familias aprenden a servir, a amar y a dar lo mejor de sĆ, incluso cuando tienen muy poco.
Una historia que ha marcado profundamente mi corazón es la de una estudiante que llegó con nosotros después de perder a su madre por suicidio. Llegó cargando dolor, miedo e inseguridad. Sin embargo, Cadaniño se convirtió en un refugio para ella. Recibió apoyo, puertas abiertas y amor incondicional. Esa experiencia transformó su vida.
Para mĆ, esa niƱa representa a muchos de nuestros estudiantes. Llegan cargando pesadas cargas, pero aquĆ encuentran esperanza.
Lo que veo hoy es un cambio real. Los niƱos estƔn conociendo a Dios y llevando esa fe a sus hogares y comunidades. Los padres estƔn siendo impactados, las familias estƔn siendo fortalecidas y el Evangelio se estƔ extendiendo mucho mƔs allƔ de nuestras aulas.
Al final de cada dĆa, lo que mĆ”s me gratifica es ver a nuestro equipo servir con amor y excelencia, y saber que cada hora y cada minuto invertido en nuestros estudiantes hizo una diferencia.
CadaniƱo tambiĆ©n ha transformado mi propia fe y me ha capacitado para liderar. A travĆ©s de devocionales, talleres y oración, Dios me ha acercado mĆ”s a Ćl y me ha enseƱado cómo dar lo mejor de mĆ a los demĆ”s.
Al mirar hacia el futuro, sueƱo con estudiantes que crezcan espiritual y acadĆ©micamente, que se conviertan en profesionales con sólidos valores cristianos y que un dĆa sirvan a otros como ellos fueron servidos aquĆ. SueƱo con que esta obra se expanda a otras comunidades e incluso a otros paĆses.
He aprendido que si Dios te llama, tambiƩn proveerƔ todo lo que necesitas para cumplir Su voluntad, y CadaniƱo es prueba de ello.

Hoy, Cadaniño sirve a mÔs de 250 estudiantes y a sus familias a través de dos Centros de Impacto Comunitario, liderados por un equipo de 18 colaboradores locales. Mediante programas extraescolares centrados en el Evangelio, los niños reciben apoyo académico, capacitación tecnológica y formación espiritual, mientras que las familias son animadas y fortalecidas junto a ellos.
El resultado no es simplemente que los estudiantes permanezcan en la escuela, sino que prosperen. AƱo tras aƱo, mƔs del 20 por ciento de nuestros estudiantes obtienen cuadros de honor. Estamos viendo a estudiantes graduarse, ingresar a la universidad y romper ciclos generacionales, mientras los padres crecen en esperanza, comunidad y fe.
Lo que comenzó hace diez años con 35 estudiantes, un maestro y un paso de fe, se ha convertido en un ministerio que lleva luz y transformación a familias y comunidades. Todo esto es posible gracias a la fidelidad de Dios, a la generosidad y oraciones de nuestros aliados, y a la dedicación de un equipo local comprometido.
Estamos agradecidos por lo lejos que Dios nos ha traĆdo, y sabemos que aĆŗn hay mucho por delante. Gracias por caminar con nosotros. Los invitamos a continuar este viaje mientras Dios escribe el próximo capĆtulo de la historia de CadaniƱo.
Esperamos con entusiasmo lo que Dios seguirƔ construyendo en los aƱos venideros.
Atentamente,
Timothy Martiny
 ”Asóciate con Cadaniño hoy e impacta vidas por la eternidad!


















